Colombia, jueves 22 de agosto de 2002   Inicio Terra   Aviso legal y privacidad
 
 
 
 Bogotá, jueves 22 de agosto de 2002
 
 
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
 
   
 
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
EL TIEMPO
30 menores de Altos de Cazucá (Soacha) fotografiaron a su barrio y su familia

Un fotógrafo documentalista les enseñó durante cuatro meses las técnicas de su oficio. Luego, los niños accionaron cámaras de veinte mil pesos. Este es el resultado.

Los niños se fueron desgranando desde lo alto de la calle sin pavimentar. Bajaron a la carrera, sonrientes, con sus zapatos cubiertos por el polvo gris que se desprende de los barrancos en los que  sus padres levantaron los ranchos de tablas y plástico en estos cerros de Cazucá, en el municipio de Soacha.

Eran cerca de treinta, casi todos entre los 9 y 12 años, algunos de ellos con uniformes escolares. Hoy cumplían su última cita del taller que iniciaron en enero pasado con el fotógrafo estadounidense Alex Fattal, al que llaman ‘profe’ y quien ha subido dos veces por semana hasta este lugar, habitado en su mayoría por familias desplazadas, para enseñarles los secretos básicos de su oficio a alumnos de cuarto y quinto de la Corporación Social Fe y Esperanza.

Después de casi cuatro meses de aprendizaje, Alex Fattal le entregó a cada muchacho una cámara tipo instamatic, de diez dólares, con un rollo de película, para que tomara imágenes durante una semana sobre sus memorias, su barrio y su familia.

El mismo ejercicio lo repitió en las tres semanas siguientes sobre los temas de futuro y temor. Los niños dispararon las cámaras en los lavaderos comunales, siempre repletos de mujeres con pilas de ropa sucia; en los cuartos con piso de tierra donde duermen, hacinadas, hasta dos familias; en los cerros áridos en los que sus ranchos se sostienen de milagro. Una niña utilizó a su hermano de modelo para simular un muerto.

Fotografiaron a sus hermanos, a sus padres y a sus vecinos. Y les imprimieron tanta fuerza e intimidad a sus fotos que sorprendieron al propio Alex Fattal. 

Durante esta última cita, los niños garrapatearon en los tableros de madera en los que fueron montadas las fotos, algunos textos que condensan su realidad: “Un guerrillero mató a un tío mío porque no se quiso ir pa’ allá a combatir con ellos.  Yo tenía como unos cuatro o cinco anos.  Yo lloraba porque me mataron al tío y yo no sé, yo que iba hacer.  Yo me iba por allá al bosque, y por allá a las montañas y llegaba hasta por la noche. Yo me sentía muy mal.  Mi mamá casi se desmayó, le dio un infarto”.

Para realizar este proyecto, denominado ‘Disparando cámaras para la paz’, Alex Fattal, quien se especializa en fotografía documental, logró la colaboración de la Comisión Fulbright, de la Organización Internacional para las Migraciones y de la alcaldía de Soacha, en cuya jurisdicción están ubicados estos cerros, donde los niños del barrio El Progreso demostraron su talento con cámaras baratas y unas treinta horas de clase. 

Algunos de ellos, como Araminta Espitia, de 11 años, quiere ser cirujana; Sol Marina Quintero y Alvaro Andrés Montenegro, fotógrafos y Camila Andrea Montenegro, astronauta. Otro niño, Edwin González, piensa más en un futuro sencillo para su hermana menor: “Lo que quiero para ella cuando grande es que no se meta a las drogas y que no se ponga a hacer cosas malas y que esté bien, que trabaje con amas de casa”.

Por José Navia
Editor de reportajes
josnav@eltiempo.com.co

* Si desea conocer más sobre este proyecto puede escribir a la siguiente dirección electrónica:  alexfattal@yahoo.com.

 


Otras Noticias

 
Se fue la 'Mamá Grande' de Macondo
 Cuevas de Altamira, amenazadas
 Listo el equipo de Uribe



Aviso legal y cláusula de privacidad

COPYRIGHT © 2002 CASA EDITORIAL EL TIEMPO S.A.
Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.
Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved